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Aprender, encontrar y estudiar

Debo confesar que no aprendí del modo convencional, de la boca de mi primera maestra nunca salio la frase ¨vení que te enseño¨.  Pero mis primeros recuerdos relacionados con la gastronomía tienen como escenario la cocina pequeña pero funcional de mi casa de la infancia donde mi madre se movía cortando, pelando, viendo estados de cocción y demás mientras charlaba conmigo que, tal cual lo hago hoy habiendo pasado muchos años, me apoyaba en el marco de la puerta para observar esa danza llena de significados y tempos. Asi se dio la etapa de ¨aprender¨ sin querer pero comenzando a querer la cocina inconscientemente, casi sin darme cuenta tal como pasa con el amor verdadero. De todos modos, en el tiempo que viví con mi familia mis incursiones no iban mas allá de un puñado de recetas siempre para satisfacer el gusto o la necesidad del momento, con lo cual salían de mis fuentes fideos, milanesas, arroz con leche, entre otros.

Luego vino la etapa de vivir sola, de dejar la vida familiar, la estabilidad y también la cocina. Tenia más imanes de delivery en la puerta de la heladera que alimentos dentro de ella. Cada tanto compraba un paquete de ñoquis y hacia un tuco casero solo por gusto o ponía un pollo a asar en el horno lo cual me tenía comiendo lo mismo por una par de días o con fuentes apestosas en la heladera porque hacia mucho que no comía en mi depto. Es así que decidía volver a mis amigos fieles los imanes. Al casarme y quedar sin trabajo por un par de meses descubrí que lo que mejor me permitía matar el tiempo y al mismo tiempo mimar a quien amo era cocinar. Y a mis fuentes volvieron las recetas aprendidas. Hasta que la salud(mejor dicho la falta de ella) me llevo a intentar nuevas recetas, buscar nuevos productos y experimentar. El caso es que así encontré finalmente el placer en la gastronomía, esa sensación de estado alfa que se obtiene cuando uno imagina la receta, el resultado, el emplatado y luego comienza el ritual de marinar, pelar, cortar…

Generalmente para los que cocinamos el momento de oír el elogio del comensal o ver la cara de satisfacción con el primer bocado es la parte hedonista del asunto, ya que no tiene que ver solamente con la generosidad de querer darle un momento increíble al otro sino también con el placer del trabajo bien hecho. Esa parte secreta es la que nos lleva a intentar la excelencia y, en mi caso, a estudiar.  Entonces me adentré, con la compañía de profesores muy generosos y otros no tanto, en un mundo fascinante donde son fundamentales la pasión para no claudicar, la creatividad para sobresalir y el amor para que todo valga la pena.



3 thoughts on “Aprender, encontrar y estudiar”

  • El Amor por lo que uno hace con dedicación y pasión se siente en cada cosa que uno haga en la vida. En tu caso se huele en cada condimento, se saboreá en cada plato y se disfruta en cada presentación. Las emociones que uno explora en cada receta que compartís con el mundo son únicas, y son la prueba de que te sobra amor. Amor y compromiso por tu cocina que se supera día a día. Bienvenida esta nueva etapa en tu vida y viva Cocina en Pantuflas.

  • ¡Me encanta la pasión con la que hablas! y el modo en el que te adentraste a la cocina, en lo personal, amo cocinar, sobre todo postres, la verdad creo que me volveré fan de tu blog. ¡Gracias por compartir!

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